En este artículo analizamos los avances y retos de los biocombustibles en Colombia, sus cifras recientes, los desafíos técnicos y regulatorios, y cómo fortalecer su implementación efectiva para que sean más que una promes
Panorama actual de los biocombustibles en Colombia
Los biocombustibles han ganado protagonismo como alternativa a los combustibles fósiles para impulsar la transición energética. En 2024, Colombia produjo alrededor de 581 mil toneladas de biodiésel, un aumento modesto respecto al periodo anterior, lo que permitió evitar cerca de 1,8 millones de toneladas de CO₂ y 426 toneladas de material particulado. Por su parte, la Federación Nacional de Biocombustibles reportó que en 2023 se comercializaron unas 700 mil toneladas de biodiésel, cifra récord que representó un crecimiento del 2 % frente a 2022.
Además, con la restauración del mandato del etanol en mezcla E10, el consumo proyectado de etanol en 2024 alcanzaría los 728 millones de litros, complementando el avance del biodiésel. En total, se estima que entre 2021 y 2024, el uso de biocombustibles evitó la emisión de 12,3 millones de toneladas de CO₂ y más de 3.093 toneladas de material particulado.
Estas cifras posicionan los biocombustibles como parte relevante dentro de las estrategias ambientales de Colombia, pero aún queda mucho por hacer para transformar la promesa en una solución real y sostenible.

Retos y barreras que frenan una adopción plena de biocombustibles
Aunque los avances son notables, todavía persisten desafíos técnicos, económicos y normativos que limitan el potencial real de los biocombustibles.
1. Infraestructura y logística
El transporte y distribución de biocombustibles requiere infraestructura especializada (almacenamiento, mezclado, transporte diferenciado). En zonas difíciles o remotas, estos costos logísticos pueden hacer inviable la adopción. Además, algunas plantas de producción no están integradas a redes de distribución nacionales.
2. Competencia con usos agrícolas y recursos hídricos
La producción de biocombustibles consume agua, tierras agrícolas y compite con cultivos para alimentos. A nivel global, se estima que los biocombustibles consumen alrededor de 44 km2 de agua, equivalente al 2 % del agua usada en irrigación.
3. Viabilidad económica y precios
Los costos de producción, la fluctuación en los precios del petróleo y los subsidios fósiles pueden hacer que los biocombustibles sean menos competitivos. Es vital contar con incentivos, políticas estables y esquemas fiscales favorables
4. Normativas y mandatos insuficientes
Aunque Colombia ha regulado mezclas mínimas (10 %) para biodiésel y etanol, muchos expertos creen que estos mandatos son bajos para impulsar una transformación real. La falta de claridad o cambios frecuentes en las reglas genera incertidumbre para los inversionistas.
Biocombustibles: ¿solución real o promesa pendiente?
Para que los biocombustibles sean una solución real y no solo una promesa, se requiere alinear múltiples factores:
- Volumen de producción suficiente para abastecer demanda nacional sin depender excesivamente de importaciones.
- Incentivos fiscales y normativos estables: créditos, subsidios, exenciones tributarias, certificaciones.
- Integración industrial entre producción agrícola, plantas de procesamiento y red de distribución.
- Capacidad tecnológica para desarrollar biocombustibles avanzados o drop-in que sean competitivos.
- Aceptación del mercado y confianza del consumidor, respaldada por certificaciones de sostenibilidad.
Cuando estos elementos convergen, los biocombustibles tienen el potencial de contribuir significativamente a la descarbonización del transporte y al desarrollo rural.

5 estrategias para impulsar los biocombustibles con éxito
Aquí tienes 5 estrategias clave que Colombia y los actores del sector pueden adoptar para que los biocombustibles pasen de promesa a solución:
- Fortalecer mandatos progresivos
Elevar gradualmente la mezcla mínima (por ejemplo, hacia B20 o E20) para generar mercado y economías de escala. - Estímulos fiscales y financiamiento verde
Incentivos tributarios, líneas de crédito verdes, subsidios temporales para las primeras fases de adopción. - Integración de la cadena productiva
Fomentar alianzas entre agricultores, productores, ingenios y distribuidores para cerrar brechas logísticas. - Promover biocombustibles avanzados
Invertir en I+D para biocombustibles de segunda generación y drop-in, con menor impacto en alimentos y agua. - Monitoreo, certificación y transparencia
Implementar estándares internacionales de sostenibilidad y trazabilidad para generar confianza en el mercado.
Beneficios reales ya visibles de los biocombustibles
- Reducción de emisiones contaminantes: se estima que el uso de biocombustibles evitó 12,3 millones de toneladas de CO₂ entre 2021 y 2024.
- Desarrollo rural y empleo: la producción de biocombustibles agroindustriales beneficia a comunidades agrícolas.
- Calidad del aire: disminución de material particulado y otros contaminantes en ciudades.
- Independencia energética parcial: menor dependencia de importaciones de combustibles fósiles.

Estas ventajas muestran que los biocombustibles no son solo una idea futura, sino que ya aportan beneficios tangibles en el presente.
Los biocombustibles en Colombia tienen ya bases sólidas con récord récords de producción, reducción de emisiones y respaldo gremial. Sin embargo, aún enfrentan barreras de infraestructura, economía, recursos y tecnología. La clave será combinar regulación firme, incentivos inteligentes, investigación y operación eficiente
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(Fuente: https://guiadelgas.com/en-2023-los-biocombustibles-alcanzaron-cifras-record-en-colombia/?utm_source=)






